16/02/2018
Antigua Roma al Día

Este artículo será un poco distinto de los que has leído hasta ahora en Antigua Roma al Día, pero si nos sigues en las redes sociales sabrás que para nosotros, como para todo aquel que aprecia y valora el patrimonio, el expolio arqueológico es una de las lacras más deplorables que existen en la actualidad. Sirva este artículo como denuncia pública al respecto.

La idea de escribir estas líneas surge por el anuncio en redes sociales del comienzo en abril de la grabación de seis episodios de un nuevo programa para la plataforma online de TVE: Playz, producido por La Competencia Producciones. El programa se titula “Detectando la historia” y está protagonizado por “El Detectorista”, que responde al nombre de Virgilio García, como se menciona públicamente en el video subido a las redes que promociona el programa.

Dicho video, que no compartiremos para no dar más publicidad de la necesaria a este señor, presenta el expolio como una aventura, una búsqueda de “tesoros” e incluso deja entrever la heroicidad de “salvar” los objetos -como si necesitaran que alguien los rescatara…-. Además, al final del video se presentan varios títulos en grandes letras que nos muestran que en el programa se empleará un detector de metales para expoliar restos: De la guerra civil, del mundo visigodo, romano, celta… Restos, todos ellos, protegidos por la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español.

En resumen, lo que nos presenta este programa es un delito contra dicha ley y una ofensa contra la historia que no solo incita a la destrucción y el robo de nuestro patrimonio, sino que lo hace atractivo al espectador: una aventura ilegal e inmoral pagada con dinero de una cadena de televisión pública -interesante ironía…-

Ante nosotros tenemos todos los ingredientes de una bomba. Un programa como este es completamente innecesario puesto que no solo presenta una actividad de alto riesgo delictivo como una aventura atractiva sino que también deforma la visión que la sociedad tiene de la arqueología y el patrimonio. La investigación arqueológica no consiste en “encontrar tesoros”, ni siquiera en encontrar objetos, sino en reconstruir cómo eran las sociedades del pasado: su cultura, su arquitectura, sus costumbres y en definitiva, sus vidas. Todo ello se consigue a través de la investigación de todos los restos que se han conservado enterrados durante decenas, cientos o incluso miles de años.

Los objetos son lo de menos en el expolio. Que un expoliador nos robe a todos -puesto que el patrimonio arqueológico es de todos los ciudadanos- una moneda romana desgastada, es completamente irrelevante. Lo verdaderamente importante, el delito en sí mismo, es destruir el contexto arqueológico en el que se encontraba esa moneda. Y no, el contexto arqueológico no se conserva cogiendo un poco de tierra de alrededor o indicando dónde se ha realizado el expolio como piensan algunos expoliadores. El contexto arqueológico solo se puede valorar a través de una excavación científica en la que seguramente esa moneda sea una pieza importante que ayude a fechar un hecho destacado.

 

“Pero… eso solo pasa si vas con el detector por un yacimiento arqueológico, por el medio del campo… no pasa nada”. Cada año aumentan las identificaciones de yacimientos arqueológicos en nuestro país y no es por que surjan nuevos restos de la nada, sino que cualquier lugar es susceptible de ser un yacimiento. Aun así, a pesar de que alguien fuera capaz de encontrar una zona totalmente libre de restos y usar un detector de metales allí… ¿qué sentido tendría? Ninguno, y seguiría siendo una mala influencia para aquellos que miran y tienen aún menos conocimiento e información.

Para terminar, cabe resaltar que un detector de metales es un arma de doble filo que puede ser usada tanto para el bien como para el mal. El detector puede ser beneficioso si se emplea correctamente y está en manos de un investigador con los permisos pertinentes de la administración pública. Pero si se pone en las manos equivocadas, lo más probable es que sirva para robar, destruir y expoliar.

Si has llegado hasta aquí, te pedimos que te sumes a la petición de change.org para hacer que este programa que baila en la linea de la ilegalidad no llegue a grabarse jamás y mucho menos lo haga con dinero público: Firma la petición.

 

Bibliografía interesante al respecto del expolio:

-“EL EXPOLIAR SE VA A ACABAR. USO DE DETECTORES DE METALES Y ARQUEOLOGÍA: SANCIONES ADMINISTRATIVAS Y PENALES” por Ana Yañez e Ignacio Rodríguez Temiño (Ed.), Editorial Tirant lo Blanc, Valencia, 2018.

-“LA ACTUACIÓN CONTRA EL EXPOLIO DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO EN ANDALUCÍA” por Ignacio Rodríguez Temiño  en SPAL: Revista de prehistoria y arqueología de la Universidad de Sevilla, nº 7 p. 25-43, Sevilla, 1998.

Néstor F. Marqués – Coordinador de Antigua Roma al Día

Comentarios (1)

  1. Solamente decir que sigáis dando noticias respecto a este tema porque me parece de traca que se haga un programa de este estilo. Espero y deseo que lo cancelen. Si vierais la de chavales que se graban por YouTube buscando todo tipo de objetos con detectores de metales os da un parrus. Habría que darles también un toque de atención al menos para que no se queden según que cosas: https://www.youtube.com/results?search_query=detector+metal, Respecto a otro tema: Tengo pensado comprar tu libro de Un año en la Antigua Roma, Néstor. Me habría gustado empezar la carrera de Geografía e Historia pero por uno u otro motivo acabé en otra carrera y siempre tengo el gusanillo de si empezarla en la UNED ya que en mi ciudad no la hay presencial. ¿Qué opinas?. Espero tener tu libro al lado de los ensayos de Mary Beard y Adrian Goldsworthy (y bueno, también los dos de Roma de Javier Negrete) y junto a novelas históricas que me han emocionado tanto sobre romanos a pesar de errores históricos (que es normal que tengan unos mas que otros) como los de Escipión y Trajano de Posteguillo, los de Massimiliano Colombo, Robert Graves, Gisbert Haefs, y para mi la aún insuperable en exhaustiva documentación y detalle, calidad literaria, etc… saga de Señores de Roma de Collen McCullough.

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