14/02/2018
Antigua Roma al Día

Podríamos resumir este artículo en una sola frase: San Valentín no tiene nada que ver con la antigua Roma, pero no sería justo por nuestra parte lanzar la piedra y esconder la mano, así que te vamos a explicar por qué.

Seguramente has oído hablar sobre el origen romano de la fiesta de San Valentín en artículos digitales o incluso en los medios de comunicación. Muchos de ellos te contarán la historia del mártir Valentín que fue ajusticiado hacia el año 270 por el emperador Galieno por casar parejas en secreto. Después añadirán que el Papa Gelasio I en el año 495 prohibió la celebración de la fiesta “del amor” pagano: las lupercalia, sustituyéndolas por la celebración del amor cristiano, personificado en San Valentín. Y sin embargo, todo ello no es más que un mito que con el paso del tiempo ha crecido como una gran bola de nieve. ¿Quieres saber por qué? Sigue leyendo…banner_colabora
En primer lugar, hay que dejar claro que, en la actualidad, ni siquiera la Iglesia católica cree saber demasiado sobre San Valentín como figura histórica. A pesar de que sigue existiendo en el santoral cristiano, la falta prácticamente total de datos que existe sobre él, hizo que en el año 1969 la festividad del 14 de febrero fuera eliminada del calendario litúrgico. Es decir: San Valentín ya no es una fiesta cristiana, sino una celebración social impulsada por el consumismo (pero esa ya es otra historia).

Por otra parte, en el mundo romano existía una festividad antiquísima, anterior incluso a la propia Roma, que mezclaba elementos pastoriles con otros purificadores, muy propios del mes de febrero -dedicado a la purificación del espíritu-; hablamos, lógicamente, de las lupercalia. Esta era, sin duda, una de las festividades oficiales más arcaicas y exóticas que se podían contemplar en la Ciudad eterna en la ciudad eterna a lo largo del año. En ella dos grupos de jóvenes, los llamados lupercos, sacrificaban cabras y perros en un extraño ritual detalladamente medido que seguramente ni ellos mismos debían comprender del todo. Después, cubiertos solo con las pieles de las víctimas animales y armados con látigos hechos del mismo material, corrían por el centro de Roma atravesando la Via Sacra azotando a todo el que se cruzara en su camino. La multitud que les recibía, aceptaba gustosa los latigazos, que simbolizaban purificación e incluso fertilidad para las mujeres. A pesar de ello, como se puede comprobar, lupercalia no tenía nada que ver con el amor o las parejas, por lo que no se puede considerar que fuera el origen de San Valentín.

Encontrarás más información sobre la fiesta de las lupercalia, incluyendo sus extraños ritos, en nuestro nuevo libro: UN AÑO EN LA ANTIGUA ROMA.

lupercalia

Las lupercalia se siguieron celebrando incluso después de la imposición del cristianismo como religión oficial del Estado romano en el año 380 e incluso más allá de la fecha canónica que marca el final del Imperio de occidente, el año 476. No fue hasta el 495 cuando el Papa Gelasio I decidió terminar con aquella fiesta pagana que todavía se celebraba, seguramente ya muy desfigurada, en Roma. Sin embargo, y aquí es donde muchos crean la falsa conexión con San Valentín, Gelasio no sustituyó el amor pagano por el amor cristiano, puesto que ni las lupercalia ni San Valentín tenían nada que ver con el amor. Algunos investigadores sugieren que sí sustituyó la fiesta pagana por otra cristiana, asociada con la purificación de la Virgen María, pero ni siquiera eso es seguro.

san valentin santa maria in cosmedin roma

Pero entonces, ¿cuándo comenzó a asociarse a San Valentín, cuyas reliquias -en la imagen superior- se conservan en la iglesia de Santa María in Cosmedin en Roma, con el amor? Lo más probable es que no fuera hasta la Edad Media cuando comenzaran a relacionarse ambos conceptos. De hecho, la referencia más antigua que se conserva sobre San Valentín y el amor la encontramos en el poema The Parlament of Foules -“El Parlamento de las aves”-, escrito entre 1381-1383 por el poeta inglés Geoffrey Chaucer. No es posible asegurar si realmente fue él el creador de la asociación de San Valentín con el amor o si ya existía por entonces alguna tradición; aunque de ser así, seguramente sería una idea bastante reciente. De ahí en adelante, la idea de asociar a San Valentín con el amor para celebrar una fiesta en honor de los enamorados no hizo más que crecer y expandirse a lo largo de los siglos hasta nuestros días.
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En definitiva, como en tantas otras ocasiones, la historia crea grandes mitos que es difícil eliminar. La próxima vez que te intenten convencer de que las lupercalia fueron el origen de la fiesta de San Valentín y que esta ya fue celebrada en la Roma cristiana, envíales este artículo y demuéstrales que la realidad histórica es muy distinta. ¿Quieres destruir otros tantos mitos de la historia de Roma? Lee otros artículos en nuestro blog.

Ps: ¿Quieres conquistar al romano o la romana de tus sueños? Ahora puedes hacerlo con nuestros “Diez consejos para romanos (y romanas) enamorados” (advertencia: no los uses con personas del siglo XXI, ¡saldrás mal parado!)

Néstor F. Marqués – Coordinador de Antigua Roma al Día

Fuentes del artículo: en los comentarios

Comentarios (6)

  1. ¿De dónde ha sacado tal cantidad de contradicciones? No aporta ni un solo enlace a una fuente de consulta de confianza. Todo son conjeturas Néstor F. Marqués.
    Solo porque usted diga que es mentira la relación entre las Lupercales y San Valentín no quiere decir que esté usted en la verdad. Demuéstrelo aportando fuentes.
    Ahora resulta que hay miles de artículos y docenas de libros escritos por historiadores que mienten y que Néstor F. Marqués es el único en todo el planeta que se ha dado cuenta.
    Hay que ver lo que llegan a inventase para conseguir un titular llamativo y unos cuantos me gusta en las redes.
    ¡Más seriedad con la historia!

    • Estimado Leonardo,

      Le agradezco su comentario puesto que me da pie a mostrarle las fuentes que demuestran que todos esos artículos, si es que existen -pues no conozco artículos o libros de autores serios que relacionen ambas festividades- se equivocan. Si se da cuenta, lo que vd ha leído son artículos de internet, la mayoría de medios no especializados, y lo que hacen esos artículos de internet a lo largo de los años es citarse unos a otros. No encontrará ni una sola referencia científica en ellos. No parece que demuestren demasiados argumentos…

      En el caso de la NO relación con las lupercalia, puede consultar el artículo “The lupercalia in the fifth Century” de WM Green. En él, encontrará la argumentación que demuestra cómo esta fiesta pagana no fue sustituida por la -por entonces inexistente- festividad de San Valentín.

      Por otra parte, para la cuestión de la eliminación de la festividad de San Valentín por parte de la Iglesia católica en 1969, le recomiendo que vaya a ver la edición revisada publicada en ese año por el Vaticano del calendarium romanum o calendario romano general. De hecho, es curioso que el decreto papal que lo sancionó se publicó el día 14 de febrero de 1969 (v. 1969 Ephemerides liturgicae, 83). En él encontrará, con respecto a la versión anterior, que San Valentín no aparece como festividad del 14 de febrero porque ni siquiera la Iglesia, como se comenta en el artículo, cree saber mucho de este santo. Existen varias tradiciones y santos con el nombre de Valentín, siendo creadas sus hagiografías durante la tardoantigüedad e incluso durante el medievo. Por todo ello, la historia de San Valentín no puede tomarse por verdadera.

      En cualquier caso, puede buscar en las fuentes correspondientes alguna mención que relacione a todos los Santos Valentines antes mencionados con el amor; le ahorro el mal trago, no la encontrará. Para indagar de forma científica y mesurada en este tema le recomiendo “Chaucer and the cult of Saint Valentine”, obra del distinguido profesor de la Universidad de California, Henry Ansgar Kelly. En ella -capítulo 4-, el autor hace una extensa revisión de todas las historias de “los valentines” para concluir que no existe relación alguna, en ninguna fuente anterior al siglo XIV que mencione a ninguno de ellos, entre San Valentín y el amor.

      De hecho, la historia de la carta en la que San Valentín se despide con un tierno “de tu Valentín”, que muchos artículos de internet mencionan, no fue más que un añadido del siglo XVIII, como la misma fuente comenta.

      La primera mención en el que se le relaciona con algo remotamente similar al amor y las parejas la encontramos en el poema de finales del s. XIV de G. Chaucer. A él le remito en este último punto.

      Espero que haya quedado sobradamente satisfecha su curiosidad por las fuentes empleadas en la confección de este artículo y hayamos conseguido eliminar de su mente uno de los tantos mitos que existen sobre el mundo romano en la red. Un saludo.

      Ps: tomo prestada la última frase de su comentario pues estoy completamente de acuerdo con ella: “Hay que ver lo que llegan a inventarse para conseguir un titular llamativo y unos cuantos me gusta en las redes. ¡Más seriedad con la historia!”

      Ese tipo de comportamientos son justo los que tratamos de desenmascarar nosotros al contar la realidad sobre esta y tantas otras historias tergiversadas y retorcidas solo “para conseguir un titular llamativo y unos cuantos me gusta en las redes”.

  2. Genial!! Aunque lo de la sangre lo has dejado para el libro jijiji. Tienes que contar un día el numerito de Marco Antonio en la fiesta jajaja.

    • En el libro aparece todo con más detalle… 😉 pero descuida, que mañana en twitter también va a ir por ahí la cosa.

  3. Leonardo haber si lees mas en vez de hacer criticas sin ninguna base. Ten mas conocimiento y no te atraques tanto de comer

  4. Las “lupercalia” o lupercales fueron en efecto una fiesta donde la fertilidad ocupaba un lugar de primera importancia.

    No hablaré del intento de Marco Antonio, durante tal celebración, de coronar a César, sinó de como esa fiesta de la fertilidad no fue otra cosa que la adopción por pueblos de cultura ganadera i patriarcal, de otra fiesta, más antigua, también dedicada a la fertilidad, pero típica de poblaciones de cultura agrícola y con gran componente matriarcal: el Carnaval.

    El Carnaval, que también se correspondia a la actual fiesta de fin de año y año nuevo, se celebraba en el dia del solsticio de invierno, cuando “todo muere” i todo “resucita”: el sol está en su punto más bajo respecto al horizonte, antes de volver a ascender. La noche es mas larga que el dia. La vegetación está bajo mínimos, muchos animales en plena hibernación . . .

    Entre las tabletas cuneiformes que la expedición francesa dirigida por Claude Schaeffer encontró en Ras Shamra (antigua Ugarit) (*) , y que fueron descifradas a un tiempo e independientemente por Hans Bauer, Edouard Dhorme y Charles Virolleaud, habia un alto porcentage cuyos textos versaban sobre una antiquísima mitologia carnavalesca.

    Segun esos textos, el dios Bel o Baal, un novillo negro (beltz en euskara) protector de la lluvia, de la vegetación (BELar = hierba en euskara) y de la vida, asimilable al año nuevo, lucha contra Mot, un toro viejo que era el dios del frio y de la muerte, asimilable al fin de año.

    Los últimos dias del año, cuando el frio se enseñorea de las tierras, parece como si Mot estuviera a punto de acabar con Bel, e imponer un invierno eterno a la Tierra, pero la lucha finalmente se decanta a favor del dios joven, i el sol empieza a ascender sobre el horizonte mientras el dia se alarga , la noche se acorta y la hierba empieza a recuperarse.

    La lucha entre los dos dioses es un ciclo anualmente renovable, un ciclo d’eterno retorno que constituye la base temporal de la existencia.

    Este es el momento de la celebración del Carnaval, la fiesta del eterno ciclo generacional, con la muerte del año y su resurrección, y la desaparición de cada generación que será substituida por otra nueva.

    La fertilidad, además del aspecto digamos “literario” antes expuesto, tambiés se veia fomentada por los excesos de la promiscuidad ritual característica del Carnaval, cuando cualquier conducta, por obscena que pudiera parecer a nuestros coetaneos, era considerada normal.

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    (*) La cultura ugarítica se dató, en un principio, hacia el 1.300 antes de nuestra era, pero posteriores revisiones aconsejan adoptar una fecha entre el 700 y el 900 antes de nuestra era.

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