17/12/2017
Antigua Roma al Día

El año se acaba y con su final llegaba uno de los momentos más esperados por todos los romanos: saturnalia. Esta fiesta religiosa y social era para muchos un momento de liberación y relajación; algunos, como el poeta Catulo, dejaron escrito que saturnalia era el mejor día de todo el año. Pero, ¿sabes cuál es el origen de las saturnalia? ¿Qué era lo que realmente sucedía? Ahora vas a descubrirlo…
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Las saturnalia son famosas hoy en día por ser unas fiestas dedicadas al desenfreno, la diversión e incluso la locura. Para entender su verdadero significado, debemos comprender que estas festividades tenían lugar tras un duro año de trabajo, ya fuera en la ciudad o en el campo, donde precisamente encontramos su origen.

Para los romanos, Saturno, de donde procede el nombre de saturnalia, era un dios antiquísimo, que reinó sobre el mundo en un remoto en el que todos los hombres eran iguales; no había diferencias sociales y todos compartían los frutos de la tierra, producidos por el trabajo común. Fue, de hecho, Saturno quien enseñó a los seres humanos cómo debían cultivar la tierra, por lo que se le adoraba como el dios protector de la siembra.

saturno musei capitolini

De la adoración a Saturno surgió una festividad en su honor, celebrada por primera vez, que nosotros sepamos, el día 17 de diciembre del año 497 a.C., cuando se le dedicó un templo en el Foro. Dicho templo, reconstruido y remodelado en numerosas ocasiones, se mantiene todavía en pie en la actualidad, siendo uno de los monumentos más impresionantes del Foro romano. Pero, ¿por qué se celebraba su fiesta casi al final del año? La respuesta tiene que ver con la labor de protección que desempeñaba el dios sobre los cultivos. Las saturnalia tenían lugar justo después de terminar las labores de la siembra y en ellas se le pedía a Saturno que protegiera las nuevas semillas que tenían que soportar el duro invierno antes de comenzar a crecer con la primavera.

Terminadas las labores del campo hasta la vuelta del buen tiempo, la gente aprovechaba para disfrutar de un merecido descanso después de un duro año de trabajo. Fue esta parte de la celebración, menos religiosa y más festiva, la que terminó de popularizar esta fiesta entre los romanos que, con el paso del tiempo, terminaron por relevar el origen agrícola a un segundo plano, destacando por encima de todo la liberación del trabajo -fuera cual fuera- y el desenfreno.
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Con la llegada del 17 de diciembre las calles se engalanaban y todos, ciudadanos o no, bailaban y cantaban al son de la música, vestidos de las formas más variopintas mientras resonaba fuerte un grito de júbilo: Io saturnalia!, que podríamos traducir como “felices saturnales!”. Los colegios permanecían cerrados, los comerciantes, los obreros, los soldados e incluso los esclavos descansaban y disfrutaban de la fiesta; incluso los criminales, puesto que no estaba permitido condenar a nadie mientras duraba la fiesta.

felices saturnalia

Oficialmente, la tradición marcaba que las saturnalia debían celebrarse solo durante el día 17, pero con el cambio del calendario en época de Julio César, del que hablaremos en otra ocasión, muchos confundieron el día de la celebración, por lo que acabó por celebrarse del 17 al 19. En vista de su popularidad, este cambio fue incluso oficializado por el propio emperador Augusto. La fuerza de las saturnalia era imparable, llegando a extenderse de forma espontánea con el paso del tiempo hasta el día 23 de diciembre.

Día y noche las calles se llenaban de fiestas en las que la comida y el vino corrían sin importar las consecuencias del mañana. La música, las luces y los colores alumbraban a los borrachos, los jubilosos e incluso a los jugadores, ya que durante estos días se legalizaban las apuestas y los juegos de azar en plena calle.

Pero, sin duda, el elemento más importante de las saturnalia eran los banquetes, celebrados tanto por la gente corriente como por las elites. Desde los intensos debates intelectuales y filosóficos de los más doctos hasta los divertimentos, chistes y adivinanzas de los ambientes más distendidos; todos tenían cabida durante estos días. Incluso los esclavos, que eran liberados de sus funciones y en ocasiones incluso eran servidos por sus amos, en un juego de inversión del “orden natural” de las cosas.

saturnalia grabado

Por último, era tradición hacerse regalos entre familiares. A algunos incluso les gustaba gastar bromas con ello… si quieres saber más sobre este tema en concreto, puedes suscribirte a nuestro boletín de noticias, porque muy pronto publicaremos otro artículo sobre este tema y te informaremos al respecto. (Actualización: ya puedes leer el artículo aquí: ¿Lotería de navidad en el mundo romano? Así es…)

Saturnalia fue una de las fiestas más populares del mundo romano, aun con algunos detractores como Séneca, que advertía de los peligros de la locura colectiva. A pesar del paso del tiempo y los tremendos cambios que sufrió la sociedad romana, la fiesta se siguió celebrando incluso en los siglos V y VI, cuando el cristianismo ya dominaba plenamente el mundo occidental. Y aunque es difícil precisar en los detalles, es más que evidente que algunas tradiciones cristianas, como en muchos otros casos, se vieron influenciadas ampliamente por los ritos de las saturnalia romanas.

Y tú, ¿celebrarás este año las saturnalia? Cuéntanoslo en los comentarios y en nuestras redes sociales.
Néstor F. Marqués – Coordinador Antigua Roma al Día

Comentarios (3)

  1. “Muertas las arduas labores del campo, muerta las saturnalia”¿no?

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