24/12/2017
Antigua Roma al Día

El día 25 de diciembre, en el que hoy celebramos la navidad, pasaba prácticamente inadvertido en Roma entre los pocos que quedaban para acabar el año, o al menos así fue hasta bien entrado el Imperio. A pesar de que se celebraba el solsticio de invierno, que con el paso de los siglos y los pequeños desajustes del calendario se ha adelantado hasta el día 21, el 25 de diciembre no podía compararse con otros días festivos como el de las saturnalia, para muchos romanos: el mejor día del año.

El solsticio de invierno, que para los romanos no marcaba el comienzo de esta estación sino su punto medio, estaba relacionado con el dios Sol, que contaba en Roma con dos templos pero cuyo culto no fue muy importante durante la República. Con la llegada del Imperio, el astro rey fue ganando más peso en el panteón religioso estatal. Prueba de ello es el obelisco erigido por orden del emperador Augusto en la spina del Circo Máximo en el año 10 a.C. y que hoy en día se encuentra en la Piazza del Popolo.

obelisco flaminio piazza del popolo erigido por Augusto en el Circo Maximo en el año 10 aC

Pero, ¿tiene alguna relación el ascenso de la veneración del dios Sol con la navidad? Vamos a averiguarlo.

La festividad del solsticio de invierno, en la que se celebraba el nacimiento del dios Sol, que a partir de ese momento se alzaría cada vez más alto y durante más tiempo en el firmamento, tomó una gran importancia en el mundo romano, sobre todo desde el siglo II y principalmente en el III. La religión estatal romana, tradicionalmente enfocada más en la vida terrenal y en una relación interesada con las divinidades que en la vida eterna, fue dejando paso paulatinamente a una serie de cultos conocidos como religiones de salvación en las que los fieles buscaban conseguir la vida eterna. Se trataba de religiones con tendencia al monoteísmo, aunque entre ellas no solían ser excluyentes ni negaban la existencia de otros dioses.

El aumento de los seguidores de este tipo de religiones, entre las que destacaban las dedicadas a MithrasAttisAdonisElagabal entre otros, hizo que la propia religión estatal romana cambiara su rumbo entregando todo el poder al dios Sol. Todos los dioses empezaron a ser considerados, de hecho, partes del propio Sol, al que a partir del siglo II se le añadió el nombre de Invicto. Finalmente, en el año 274, el emperador Aureliano oficializó de forma definitiva el día 25 de diciembre como el día del nacimiento del dios Sol Invicto, celebrándose a partir de entonces una gran fiesta en el que se había convertido en la divinidad principal del Estado romano.

Deo Sol Invicto

Toda Roma adoraba al dios Sol, incluso aquellos dioses de salvación antes mencionados acabaron por mezclar su esencia también con él. Sin embargo, no toda la población era unánime a la hora de adorar al dios Sol Invicto. Existía un grupo religioso que en el siglo II contaba con unos diez mil fieles en el Imperio, que se negaba a adorar al dios Sol: los cristianos. Ellos, a pesar de que no negaban la existencia de otras divinidades -considerándolos normalmente como demonios o falsos dioses-, no aceptaban incluir a Jesucristo como una parte más del Sol. De hecho, en muchas ocasiones, los devotos de otras religiones paganas llegaban a ver a los cristianos como simples ateos, puesto que se negaban a venerar a los dioses más importantes de Roma. Esto solía provocar que se les apartara socialmente y que, en momentos de incertidumbre o desgracia, se les culpara de los desastres ocurridos por no venerar a los dioses -incluyendo al emperador-, lo que provocó gran parte de de las persecuciones que sufrieron por parte del Estado romano.
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A pesar de todo, el cristianismo fue creciendo exponencialmente hasta superar los diez millones de fieles a lo largo del siglo IV. Muchos romanos veían en Cristo una forma más de venerar al Sol y, en la pugna de los cristianos contra su culto, aquella podía ser una gran oportunidad. Nadie sabe a ciencia cierta en qué momento comenzó a celebrarse en la fe cristiana el nacimiento de Jesús en el 25 de diciembre, aunque la tendencia debió iniciarse probablemente a comienzos del siglo IV. El documento más antiguo en el que conservamos una mención de este hecho fue redactado en el año 336. Se trata de un listado de mártires cristianos del que hoy conservamos tan solo copias del siglo XVII.

Fijar de forma consensuada el nacimiento de Cristo -cuya fecha real se desconocía- el mismo día que el del Sol Invicto fue toda una “campaña de marketing” por parte de los cristianos. Incluso se identificó de forma intencionada a Jesucristo con el Sol para ganar adeptos entre los paganos. Los cristianos presentaban a Cristo como el Sol Iustitiae, un Sol de la justicia que iluminaba el mundo en contraposición al “falso” Sol Invictus de los paganos. Un ejemplo paradigmático de esta estrategia es la representación de Cristo montado en el carro solar y con una corona de rayos de sol en la cabeza que aparece en el mosaico que recubre la bóveda de una tumba cristiana de la necrópolis Vaticana.

cristo como dios sol necropolis vaticana siglo IV navidad

Este fue un movimiento crucial dentro de un convulso panorama de pugna religiosa que se desarrolló principalmente a lo largo del siglo IV. El punto final lo puso el emperador Teodosio I con el Edicto de Tesalónica en el año 380. En él se establecía el cristianismo como religión oficial del Imperio y se prohibía cualquier otra forma de culto religioso. Esta medida no solo colocó definitivamente al cristianismo en la posición privilegiada que había buscado durante los dos siglos anteriores, sino que también supuso la destrucción de muchos santuarios y templos paganos, así como una cruel persecución contra quienes estaban decididos a mantener su fe en contra de la represeión iconoclasta del Estado cristiano.

A pesar de todo, el cristianismo había convivido desde sus orígenes con otros cultos que de una u otra manera influyeron en la evolución de muchos de sus ritos que han llegado hasta nuestros días; marcas que permanecen ocultas en el cristianismo actual esperando pacientemente a aquellos que deseen descubrirlas.

Si quieres conocer más sobre el apasionante tema de los orígenes del cristianismo, te recomendamos el siguiente video en el que comentamos cómo surgió esta religión y los motivos principales de su éxito (a partir del minuto 3:30)

Néstor F. Marqués – Coordinador Antigua Roma al Día

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